Os preguntaréis por qué este pintor. A pesar de que fue un borracho casi toda su vida, se casó y tenía un amante la cual no escondía, y que terminó con su vida en un accidente de tráfico en el cual iba borracho, era un pintor libre. Le llegaron a llamar Jack el destripador, utilizaba una técnica llamada dripping: en lugar de utilizar caballete y pinceles, colocaba en el suelo el lienzo y sobre él vertía o dejaba gotear la pintura, que manipulaba después con palos u otras herramientas, e incluso a veces le daba una gran consistencia mediante la adición de arena e incluso fragmentos de vidrio. Llegaba a utilizar incluso jeringüillas para pintar. Pollock llegó a la libertad de expresión al punto de ser uno mismo dentro de la pintura. Pollock extendía la tela, normalmente sin tratar, sobre el suelo, y corría o danzaba a su alrededor y dentro de ella, derramando la pintura de manera uniforme. Pollock no trabajaba sobre el lienzo sino, muchas veces, metido en él. Ni siquiera llegaba a tensar la tela del lienzo sobre un cuadro, incluso eso, volaba en total libertad junto a la pintura. No utilizaba bocetos, directamente plasmaba lo que en su mente ebullía. Dicen que tal vez fuese un pintor bi-polar pero tampoco se demostró.
Palabras del pintor describiendo su obra: Cuando estoy en la pintura no me doy cuenta de lo que estoy haciendo. Sólo después de una especie de período «de acostumbramiento» ver, en lo que he estado. No tengo miedo de hacer cambios, destruir la imagen, etc., pues la pintura tiene una vida en sí misma. Trato de que ésta surja. Sólo cuando pierdo el contacto con la pintura, el resultado es una confusión. Si no, es pura armonía, un fácil dar y tomar y la pintura sale muy bien.
Ojos en el calor anuncia la pintura derramada y lo comenzó en el invierno de 1946-47. Es parte de Sonidos en la hierba , una serie de siete lienzos. La atenta mirada de las criaturas ocultas en la pintura aparecen aquí y allá, en su proliferación imitando el movimiento inquieto de los ojos del espectador. Pollock tampoco busca un significado en sus pinturas sino expresar sus sentimientos sobre el lienzo. Es como si debajo de toda esa pintura quisiera esconder su propio interior para que con nuestros ojos lo busquemos.
La Dama Luna con influencia de Picasso nos ofrece a una mujer como si se tratara de una radiografía de ella. De frente y perfil de la cara se combinan para contrastar dos aspectos del yo, uno sereno en público, el otro oscuro en el interior. Dicen que tal vez se inspirara en un poema de un amigo suyo. A mí en cierto aspecto el cuadro me da algo de miedo, con ese rostro maléfico rozando la propia locura que Pollock llevaba dentro.
Pienso que Jackson fue un loco de la pintura, que le dieron igual todas las reglas y que como un poeta volcó todos sus sentimientos, tal vez por propia cobardía tras sus lienzos y su propio alcoholismo. Ahora para muchos es un simbolo, un pintor que demostró que todo puede ser diferente y que el arte es el camino del conocimiento de uno mismo.



